Hay cosas
injustificables en la vida y que un policía que debe defender al pueblo se lie
a golpes con ciudadanos inocentes, sólo porque han salido a la calle a defender
sus derechos, es injustificable. Creo firmemente en la labor de la policía. Me
parece que hacen un trabajo muy duro, muy mal pagado y muy poco agradecido;
pero a veces, me cuesta ponerme de su parte. No puedo comprender como un
policía puede golpear ferozmente a una persona (o varias) en una manifestación
y sentirse orgulloso de su trabajo al llegar a casa. Me parece inverosímil.
Según
informa Servimedia, un total de 9.185.383 trabajadores españoles secundaron
este miércoles la huelga general de acuerdo con los datos difundidos por los
sindicatos CC.OO. y UGT. (Unas 800.000 según el Ministerio del Interior),
más de 100 detenidos y cerca de 74 heridos, entre ellas, entre ellos un
menor en Tarragona, y 43 agentes de las fuerzas de seguridad. A todo
esto hay que sumarle la imagen patética de un gobierno incapaz siquiera de
contar a los manifestantes como se debe, de la policía sobrepasada excediéndose
en su trabajo y de los piquetes/gamberros que bajo el pretexto de defender los
derechos de los trabajadores se creen con derecho de obligarte a secundar la
huelga. DE la misma manera que me parece injustificable que la policía abuse de
su poder, me parece injustificable que un supuesto piquete me obligue a
secundar una huelga si yo no quiero y me increpe, insulte y hasta cause daños
en mi negocio si no lo hago. El derecho a hacer algo, también te da derecho a
no hacerlo si no quieres, no todos tenemos que pensar igual y hay gente que no
se puede permitir ir a la huelga. Es en esos momento cuando yo apelo a la
solidaridad entre trabajadores. Los que pueden que luchen por todos pero no jorobéis
a los que no pueden.
Mención aparte
se merece la agresión de un menos de 13 años en Tarragona. No voy a entrar en
qué hacía en una manifestación potencialmente peligrosa un niño de 13 años ni
en qué estaban pensando sus padres, pero he visto la imágenes (podéis ver el vídeo aquí)
y me cuesta mucho más entender en qué estaba pensando el policía que, no
contento con abrirle la cabeza a un crío, se lía a porrazos con la chica que le
increpa por hacerlo. Los Mossos han anunciado la apertura de un expediente
informativo para aclarar los hechos en un comunicado en el que explican que el
golpe se ha producido después de que la porra rebotara en la mochila de una de
las personas a las que perseguían y que corrían junto al menor. Sobre la
agresión, ya en el suelo, a la mujer que protege al niño, el comunicado dice
que el mosso que golpea no sabía lo que había ocurrido. La nota no precisa nada
de los tres porrazos propinados a una chica que recriminaba a los agentes su
acción. Sin comentarios…
No sé si la
huelga servirá para algo más que para derramar sangre y echar sal a las heridas
abiertas entre trabajadores y Estado. Probablemente no, el Gobierno no es
precisamente famoso por escuchar a los ciudadanos, y es aún más difícil que lo
hagan si están más pendientes de discutir con los sindicatos si la huelga ha sido
un triunfo o no (En esto es como las elecciones: todo el mundo gana y todo el
mundo pierde). Lo que sí tengo claro es que quiero hacer una petición: El que
hace algo mal, debe ser castigado. Es decir, si aquellos que causan disturbios,
queman contenedores y rompen propiedades son detenidos y juzgados; los policías
que hacen un uso abusivo de la fuerza, también. Hagamos algo bien y demos un
buen ejemplo, por favor. Que no se quede en un recuerdo más de corporativismo
con tufillo a orden estatal de “qué se callen esos que se quejan coño”.
Que alguien
vigile a los vigilantes porque empiezan a creerse dioses.

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