viernes, 16 de noviembre de 2012

14N ¿Quién vigila a los vigilantes?



Hay cosas injustificables en la vida y que un policía que debe defender al pueblo se lie a golpes con ciudadanos inocentes, sólo porque han salido a la calle a defender sus derechos, es injustificable. Creo firmemente en la labor de la policía. Me parece que hacen un trabajo muy duro, muy mal pagado y muy poco agradecido; pero a veces, me cuesta ponerme de su parte. No puedo comprender como un policía puede golpear ferozmente a una persona (o varias) en una manifestación y sentirse orgulloso de su trabajo al llegar a casa. Me parece inverosímil.

Según informa Servimedia, un total de 9.185.383 trabajadores españoles secundaron este miércoles la huelga general de acuerdo con los datos difundidos por los sindicatos CC.OO. y UGT. (Unas 800.000 según el Ministerio del Interior), más de 100 detenidos y  cerca de 74 heridos, entre ellas, entre ellos un menor en Tarragona, y 43 agentes de las fuerzas de seguridad. A todo esto hay que sumarle la imagen patética de un gobierno incapaz siquiera de contar a los manifestantes como se debe, de la policía sobrepasada excediéndose en su trabajo y de los piquetes/gamberros que bajo el pretexto de defender los derechos de los trabajadores se creen con derecho de obligarte a secundar la huelga. DE la misma manera que me parece injustificable que la policía abuse de su poder, me parece injustificable que un supuesto piquete me obligue a secundar una huelga si yo no quiero y me increpe, insulte y hasta cause daños en mi negocio si no lo hago. El derecho a hacer algo, también te da derecho a no hacerlo si no quieres, no todos tenemos que pensar igual y hay gente que no se puede permitir ir a la huelga. Es en esos momento cuando yo apelo a la solidaridad entre trabajadores. Los que pueden que luchen por todos pero no jorobéis a los que no pueden.

Mención aparte se merece la agresión de un menos de 13 años en Tarragona. No voy a entrar en qué hacía en una manifestación potencialmente peligrosa un niño de 13 años ni en qué estaban pensando sus padres, pero he visto la imágenes (podéis ver el vídeo aquí) y me cuesta mucho más entender en qué estaba pensando el policía que, no contento con abrirle la cabeza a un crío, se lía a porrazos con la chica que le increpa por hacerlo. Los Mossos han anunciado la apertura de un expediente informativo para aclarar los hechos en un comunicado en el que explican que el golpe se ha producido después de que la porra rebotara en la mochila de una de las personas a las que perseguían y que corrían junto al menor. Sobre la agresión, ya en el suelo, a la mujer que protege al niño, el comunicado dice que el mosso que golpea no sabía lo que había ocurrido. La nota no precisa nada de los tres porrazos propinados a una chica que recriminaba a los agentes su acción. Sin comentarios…


No sé si la huelga servirá para algo más que para derramar sangre y echar sal a las heridas abiertas entre trabajadores y Estado. Probablemente no, el Gobierno no es precisamente famoso por escuchar a los ciudadanos, y es aún más difícil que lo hagan si están más pendientes de discutir con los sindicatos si la huelga ha sido un triunfo o no (En esto es como las elecciones: todo el mundo gana y todo el mundo pierde). Lo que sí tengo claro es que quiero hacer una petición: El que hace algo mal, debe ser castigado. Es decir, si aquellos que causan disturbios, queman contenedores y rompen propiedades son detenidos y juzgados; los policías que hacen un uso abusivo de la fuerza, también. Hagamos algo bien y demos un buen ejemplo, por favor. Que no se quede en un recuerdo más de corporativismo con tufillo a orden estatal de “qué se callen esos que se quejan coño”.

Que alguien vigile a los vigilantes porque empiezan a creerse dioses.

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