viernes, 21 de noviembre de 2025

Hola otra vez.


Hace mucho tiempo que no escribo en este blog. Nació en un momento en que no veía claro mi futuro, como una forma de hacer algo con mi vida y la firme intención de tomármelo en serio y convertirlo en el inicio de mi carrera como escritora. Pero, como muchas otras cosas en mi vida, lo acabe dejando olvidado en un cajón. Es mi gran defecto. Parece que no soy capaz de acabar nada de lo que empiezo...

Lo cierto es que sigo queriendo escribir, pero no he sido capaz de hacerlo desde que murieron mis padres. Ellos eran mi gran apoyo, sobre todo mi padre. Él me animaba a escribir, a seguir mi sueño de ser escritora, y parece que, desde que él ya no está, escribir no tiene sentido. Es extraño. Echo de menos las cosas absurdas y pequeñas. Ver la tele con él y quejarme de que solo veía películas de vaqueros y noticias. Charlar de política durante la comida. Sus interminables anécdotas del ejercito. Que me dejara leerle lo que había escrito y me diera su opinión. Que regañe por no estudiar o por dormir mucho o cualquier otra cosa.

De mi madre echo de menos otras cosas. Sus caricias, su sonrisa, su manía de hablarme mientras estaba leyendo o viendo una película. Sus besos de buenas noches. Sus abrazos. Su forma de consolarme cuándo me sentía mal.

Mi madre era una mujer maravillosa. dulce y buena pero firma y valiente. sin embrago siempre me pareció que le tenia cierta envidia a la relación que tenia con mi padre. No me mal interpretéis. Lo que quiero decir es que, mi padre y yo éramos muy amigos. Teníamos una cierta complicidad amistosa. Pero mi madre y yo éramos madre e hija. nos queríamos mucho y nos llevábamos muy bien pero con mi padre había algo más. Ella se quejaba a veces de que me llevaba mejor con él que con ella. Decía que le quería más. Yo le decía que no. Que simplemente teníamos una forma de relacionarnos diferente. Mi padre y yo coincidíamos en intereses y eso nos acercaba. Mis madre y yo teníamos caracteres muy similares y eso nos alejaba. Y lo sigo creyendo. Ella, sin embargo, nunca pareció muy complacida con esa explicación. Me decía que, cuando no estuvieran, iba a echar más e menos a mi padre que a ella. Se equivocaba.

No se si es extraño o no, pero la añoro más ella. Con mas intensidad, o con más sentimiento. Quizás sea que lo que echo de menos de mi padre es la amistad y lo que echo de menos de mi madre es el amor. O quizás sea solo que la echo de menos de forma diferente. Pero el caso es que me suelo acordar más a menudo de ella y echo en falta que ya no este. 

Lo que daría por volver a abrazarlos...

No se si volveré a escribir aquí pronto, espero que sí. No se si volveré a intentar ser escritora. Quizás. Espero que no sea una despedida.

martes, 20 de abril de 2021

Feliz aniversario.


El 20 de abril de 1965 se casaron dos de las personas que más quiero en este mundo, mis padres. Creo que puedo afirmar casi con seguridad absoluta que no ha habido dos personas que se hayan querido más el uno al otro. Se querían, se respetaban y se admiraban el uno al otro.
Cuando se conocieron, mi madre tenía apenas 16 años y mi padre 25, pero fue amor a primera vista (al menos para él, porque a ella le costó lo suyo caer en los encantos de D. José Manuel Gil García). Mi madre solía contarme que todas las mozas del pueblo le decían que era alto y guapísimo y que cuando lo vio por primera vez, se echó a reír ( mi padre era guapo pero media 1,65). Aún así  acabo enamorada de él. Mi padre me contaba que cuando la vio se quedó de piedra porque llevaba años soñando con una mujer muy hermosa que le sonreía, y aquella muchacha era esa mujer de sus sueños. Con el tiempo se hicieron novios y luego se casaron. Tuvieron una familia grande y muchos viajes e imprevistos, pero en los 53 años que estuvieron juntos no dejaron de quererse ni un solo minuto. 
Hoy habrían celebrado 55 años de casados, 60 desde que se enamoraron. Toda una vida juntos. 
Cuando celebraron sus bodas de oro, allá por el 2015, les escribí este poema; mi padre me lo pidió, quería que se lo regalara a mi madre, porque para él la fiesta era para ella, él no importaba. Mi padre siempre tuvo ese puntito romántico que le hacía llevar el desayuno a la cama a mi madre acompañado de una rosa, y acordarse de su aniversario todos los años sin excepciones, y colmarla de caricias y besos. Mi madre no era tan romántica, de hecho, no era nada romántica. Para ella lo importante era estar juntos, celebrar un día especial no importaba.
Hoy, 20 de abril, habría sido su aniversario de boda y no quiero estar triste, quiero celebrarlo por ellos.
Os quiero mucho papá y mamá. Os echo de menos. 

50 años

Hay tantas historias enmarcadas en sus ojos…
Toda una vida juntos,
Medio siglo compartido entre caricias,
Cincuenta años de amor incondicional.

Se conocieron una tarde cualquiera
En una calle que no hay por qué nombrar,
Ella iba riendo y le vio sin verle 
Él no se dio cuenta que ella iba detrás.
Pero quiso el destino caprichoso
Que sus caminos se volvieran a cruzar
Y cuando descubrió que ella era la dueña de sus sueños
Ya nunca más la volvió a dejar.

Recorrieron medio mundo,
el uno junto al otro.
Él luchó batallas, ella esperó paciente,
Ambos guerreros ardientes 
y dulces amantes vehementes;
Pues él lleva en su alma el corazón de ella,
Y ella lleva en su corazón el alma suya.
Ella es él y él es ella,
Un solo ser unido incluso en la distancia.
Eterno y hermoso como el brillar de una estrella.

Cincuenta años juntos que parecen un minuto.