domingo, 30 de diciembre de 2018

Papá...

Papá...

Te has ido de pronto
Y siento que ya no me queda nada.
Te has ido pronto
Y el dolor me rompe el pecho
Y me desgarra el alma.

Te has ido, ya no estas.

No estabas aquí esta mañana,
Sentado en tu rincón del sofá, pensativo, 
Con tu cigarro en la mano.
No me saludaste esta mañana,
Ni me diste un beso, ni vi tu sonrisa.
No me cogiste de la mano
Ni desayunamos juntos,
Hablando de todo y de nada.

Te has ido y mi vida se ha partido.

Ha sido mi héroe, mi referencia, mi padre, mi amigo...
Y ahora que no estas no me queda nada.
Sólo el recuerdo de los momentos vividos, 
Los consejos que me diste,
Todas las veces que me levantaste
Cuando me había caído,
Todas las veces que me abrazaste cuando estaba  triste
Y que me miraste con orgullo, aunque no hubiera motivo.

¿Cómo llenar el vacío que deja 
el hombre más grande que jamás ha existido?

Me dejas rota y llorando,
Se que no era tu intención.
Rota, 
como dejas a mi madre y mis hermanos;
A tus nietos, sobrinos, hermanas y amigos...
Se ha ido una parte de todos nosotros,
Un cachito de nuestro corazón.

Y ahora que ya no estas aquí,
Estas en todas partes.
En un suspiro, una sonrisa de tu bisnieta,
En la brisa del atardecer, en el canto de los pájaros;
En la cocina, en el sofá, en la habitación...
Pero, sobre todo, estas dentro de mí.
Dentro de mi cordura y mi corazón.

Gracias por quererme tanto, papá.
Gracias por ser mi padre.