Hace mucho tiempo que no escribo en este blog. Nació en un momento en que no veía claro mi futuro, como una forma de hacer algo con mi vida y la firme intención de tomármelo en serio y convertirlo en el inicio de mi carrera como escritora. Pero, como muchas otras cosas en mi vida, lo acabe dejando olvidado en un cajón. Es mi gran defecto. Parece que no soy capaz de acabar nada de lo que empiezo...
Lo cierto es que sigo queriendo escribir, pero no he sido capaz de hacerlo desde que murieron mis padres. Ellos eran mi gran apoyo, sobre todo mi padre. Él me animaba a escribir, a seguir mi sueño de ser escritora, y parece que, desde que él ya no está, escribir no tiene sentido. Es extraño. Echo de menos las cosas absurdas y pequeñas. Ver la tele con él y quejarme de que solo veía películas de vaqueros y noticias. Charlar de política durante la comida. Sus interminables anécdotas del ejercito. Que me dejara leerle lo que había escrito y me diera su opinión. Que regañe por no estudiar o por dormir mucho o cualquier otra cosa.
De mi madre echo de menos otras cosas. Sus caricias, su sonrisa, su manía de hablarme mientras estaba leyendo o viendo una película. Sus besos de buenas noches. Sus abrazos. Su forma de consolarme cuándo me sentía mal.
Mi madre era una mujer maravillosa. dulce y buena pero firma y valiente. sin embrago siempre me pareció que le tenia cierta envidia a la relación que tenia con mi padre. No me mal interpretéis. Lo que quiero decir es que, mi padre y yo éramos muy amigos. Teníamos una cierta complicidad amistosa. Pero mi madre y yo éramos madre e hija. nos queríamos mucho y nos llevábamos muy bien pero con mi padre había algo más. Ella se quejaba a veces de que me llevaba mejor con él que con ella. Decía que le quería más. Yo le decía que no. Que simplemente teníamos una forma de relacionarnos diferente. Mi padre y yo coincidíamos en intereses y eso nos acercaba. Mis madre y yo teníamos caracteres muy similares y eso nos alejaba. Y lo sigo creyendo. Ella, sin embargo, nunca pareció muy complacida con esa explicación. Me decía que, cuando no estuvieran, iba a echar más e menos a mi padre que a ella. Se equivocaba.
No se si es extraño o no, pero la añoro más ella. Con mas intensidad, o con más sentimiento. Quizás sea que lo que echo de menos de mi padre es la amistad y lo que echo de menos de mi madre es el amor. O quizás sea solo que la echo de menos de forma diferente. Pero el caso es que me suelo acordar más a menudo de ella y echo en falta que ya no este.
Lo que daría por volver a abrazarlos...
No se si volveré a escribir aquí pronto, espero que sí. No se si volveré a intentar ser escritora. Quizás. Espero que no sea una despedida.
