jueves, 24 de mayo de 2012

Borriquito como tú.



Hoy me siento reivindicativa. Leo en un artículo que España duplica la tasa de abandono escolar de la Unión Europea. Según el Eurostat (la oficina de estadística europea), el 28% de los españoles entre 18 y 24 años de edad, no siguieron sus estudios tras cursar la ESO. Lo primero que me viene a la cabeza es “Estúpidos, no saben lo que están haciendo.” Como una cifra anónima más de las estadísticas sobre fracaso escolar, arrepentida de no haberse tomado en serio sus años de escolarización, no puedo sino sentir lástima por todas esas personas que están tirando por la borda su futuro tal y como en su día lo hice yo. De fracasada a futuros fracasados: ¡NO LO HAGAIS!

Pero acto seguido mi alma crítica me lleva a plantearme si realmente es sólo culpa de ellos. Que nadie me mal interprete. Si uno/a decide dejar sus estudios y aventarse en un mundo laboral casi inexistente sin ninguna formación, es decisión suya y nadie más que él/ella tiene la culpa. Pero lo cierto es que la situación actual  en el sector de la educación deja mucho que desear. Y lo deja desde hace bastante tiempo. No podemos echarle la culpa de un sistema educacional desastroso sólo a la crisis y los recortes en educación. La crisis no tiene la culpa de todo, aunque no ayude a mejorar la situación.

Nuestro sistema de escolarización deja mucho que desear. Hace mucho tiempo que cojea. Cada vez que cambiamos de gobierno, este se decida cambiar la Ley de Educación porque la que hay, la hizo el anterior gobierno (Sin tener en cuenta las competencias autonómicas en materias de Educación, Sanidad y Justicia). Eso cuando no recortan el presupuesto, despide profesores y masifican las aulas.

Mientras tanto, el pato lo pagan los alumnos. España solo sitúa a un 21% de sus estudiantes en los tres niveles máximos de comprensión lectora, frente al 29% de los países de la OCDE, según el informe PISA. Es decir, mientras los adultos, políticos padres y profesores, nos peleamos entre nosotros y nos dedicamos a hacer informes y estadísticas, sólo 21 de cada 100 alumnos puede comprender correctamente lo que ha leído. Y 28 de cada 100 abandona los estudios. Los escolares de Finlandia y Corea del Sur alcanzaron los mejores resultados en conocimientos científicos, matemáticos y comprensión lectora. En comprensión lectora los estudiantes surcoreanos alcanzaron 539 puntos y los finlandeses 536, frente a los 481 puntos de los alumnos españoles.

Pero claro, la situación no es exactamente la misma. En Finlandia, los colegios privados deben, por norma, no tener más recursos que los colegios públicos. En España los colegios públicos se las ven y se las desean para recibir dinero. Finlandia gasta un 6% de los presupuestos en educación y España un 4%. Un 4% del cual, con la nueva ley planificada por el Ministro Wert, se va a recortar entre un 25 y un 30%. Además, se dejarán de cubrir bajas en el profesorado de menos de 15 días y las bajas se descontaran del sueldo. Un sueldo que desde junio de 2010 se ha reducido un 6%, más la subida del IRPF lo que reduce el salario de un profesor en un 21% en los dos últimos años (al que sumaran un 5% más en Andalucía y Cataluña en los próximos meses). Todo ello sin tener en cuenta que la profesión de docente en España está muy desprestigiada y que los sueldos de los docentes españoles son ridículos al lado de los de cualquier país europeo. Si tenemos en cuenta la Ley de autonomías nos encontramos con que cada comunidad tiene salarios distintos para el profesorado, siendo los andaluces y extremeños los que menos cobran de España. En el caso de magisterio (maestros de primaria) la situación es incluso peor. Es una carrera desprestigiada socialmente, que se deja para aquellos que obtienen los peores resultados en selectividad.

He leído en blogs gente quejándose de las escasas horas que trabaja el profesorado en España, espoleados sin duda por periódicos y noticiarios, desde mi humilde opinión,  al servicio del gran poder: el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Utilizan sobre todo como arma ofensiva el número de horas semanales que trabaja un profesor y la comparación con la efectividad del sistema educativo Finlandés. Bien, comparemos. En países como Finlandia, los docentes son elegidos entre los que obtienen las mejores notas, es decir, los más preparados; y tienen que superar un durísimo examen antes de ser aceptados en el centro en el que deben dar clase.  La lógica es aplastante: si los docentes son los mejores sus alumnos serán los mejor preparados.

El curso que viene se incrementará un 20% el número de alumnos por aula en educación primaria y secundaria  lo que aumentará la ratio a 36 alumnos por aula en la ESO, y 39 en Bachillerato. Actualmente el número de alumnos por clase en España está en torno a los 25 alumnos y en Finlandia esta en 20 o menos. También se  fijará en 25 las horas lectivas del profesorado de infantil y primaria y en 20 las de secundaria obligatoria, por lo que de cada 10 profesores sobrará 1 y se hará trabajar a los que quedan alrededor de un 11 % más. Sin olvidar que un profesor no sólo trabaja en el centro y luego se va a su casa tan campante. Lo explicaré para que se entienda. El horario del profesorado es de 18 horas lectivas, es decir, 35 horas a la semana que se distribuyen en horario regular e irregular. El horario regular son 25 horas a la semana de las cuales 18 son lectivas (de clase directa con el alumnado) y 7 son no lectivas (guardias, jefaturas de departamento, reuniones con padres, preparación de material, tutorías administrativas,…). Esto significa que un profesor tiene que estar en el centro mínimo 25 horas a la semana. A ello hay que sumarle otras 5 horas de horario irregular (claustros, sesiones de evaluación, consejos escolares, reuniones de distinto tipo,…) y otras 5 horas de trabajo en casa (preparar las clases, preparar y corregir exámenes, corregir trabajos de evaluación, elaborar materiales didácticos, formación…) Sumándolo todo tenemos las 35 horas a la semana que yo citaba. Por lo tanto, dado que quieren aumentar el horario lectivo en 2 horas a la semana, el número de horas de trabajo de un profesor pasará de 35 a 37, 5 horas a la semana. Por último, Profesores NO ESPECIALISTAS tendrán que dar asignaturas que no les corresponden para cuadrar horarios. Pongamos, por ejemplo, alguien de Lengua dando Inglés, o de Matemáticas dando Música, o peor aún, alguien de Matemáticas dando Francés. A todo esto añadiremos la comparación del número total de horas que imparten los docentes: En España es de 875 en Primaria mientras que los de Secundaria dan 1.050. En Finlandia, Noruega y Suecia dan un promedio de 198 horas menos en Primaria y 200 en Secundaria. Es decir, los docentes españoles trabajan más horas.

En mi modesta opinión hasta que España y Finlandia no estén equiparados, es decir, no tengan el mismo número de alumnos por profesor, el mismo presupuesto para educación y las misma horas lectivas, comparar un país con otro es una pérdida de un valiosísimo tiempo que deberíamos estar empleando en buscar una solución a nuestro problema. Por desgracia, arreglar la educación no es prioritario. Al fin y al cabo ya lo decía el Ché:

“Un pueblo que no sabe leer ni escribir es un pueblo fácil de manipular”

La gran pregunta es: ¿Qué podemos hacer nosotros?

Nos quejamos en nuestras casas. Chillamos en la calle. Nos sentamos frente al televisor sin hacer nada a dejar que nos manipulen abiertamente y nos conviertan en borregos descerebrados… ¿Y qué más?

Yo no tengo la respuesta a esa pregunta, lo único que tengo claro es que hay que hacer algo porque quedarse sentados esperando a convertirnos en el borriquito de la canción que no sabía ni la u, sin trabajo, sin futuro, sin educación ni sanidad, no nos sirve para nada.