miércoles, 1 de mayo de 2013

1 de Mayo



Hoy es 1 de mayo, día  Día Internacional de los Trabajadores y fiesta por antonomasia del movimiento obrero mundial. Generalmente, es una jornada que se utiliza para realizar diferentes reivindicaciones sociales y laborales y que en algún momento de la historia de España ha estado prohibido. Pensando en las generaciones de trabajadores que en algún momento lucharon por sus derechos y los de todos los trabajadores, y en los millones de personas que en este momento sufren impotentes ante una situación de impotencia desbordada, de caos gubernamental que los deja sin trabajo, sin hogar y sin futuro, he sentido curiosidad por saber por qué el 1 de mayo y no otro día. En Estados Unidos no celebran el Día Internacional de los Trabajadores, celebran el Labor Day, el primer lunes de septiembre, en un desfile por las calles de Nueva York organizado por la Noble Orden de los Caballeros del Trabajo (Knights of Labor, en inglés), y me he preguntado si habría alguna razón para tal discrepancia. He aquí lo que he aprendido hoy.

El 1° de mayo de 1886,  en los albores de la revolución industrial en los Estados Unidos, 200.000 trabajadores iniciaron una huelga y otros 200.000 amenazaron con el paro para reivindicar un derecho básico que los trabajadores de hoy en día pueden disfrutar en casi todos los países del mundo: la jornada de 8 horas.

Antes de este hito histórico existía una ley que prohibía trabajar más de 18 horas, salvo caso de necesidad. Cualquier funcionario de una compañía de ferrocarril que hubiese obligado a un maquinista o fogonero a trabajar jornadas de 18 horas diarias, en caso de no existir  tal necesidad, debía pagar una multa de 25 dólares.

La American Federation of Labor (Federación Estadounidense del Trabajo), inicialmente había decidido que desde el 1 de mayo de 1886 la duración legal de la jornada de trabajo debería ser de ocho horas. Si no se obtenía esta reivindicación, irían a la huelga. A pesar de que el presidente Andrew Johnson promulgó la llamada Ley Ingersoll el 25 de junio de 1868, estableciendo la jornada de ocho horas, fue constante mente incumplida  y los sindicatos decidieron ir a la huelga el 1 de mayo.

En Chicago, donde estaban establecidas las peores condiciones de trabajo, las movilizaciones se alargaron durante el 2 y el 3 de mayo. La única fábrica que mantuvo la producción (a base de esquiroles) fue la fábrica de maquinaria agrícola McCormik que estaba en huelga desde el 16 de febrero porque querían descontar a los obreros una cantidad para la construcción de una iglesia.

El 3 de mayo, mientras se celebraba una concentración en frente sus puertas, August Spies, un anarquista activista laboral, daba un mitin desde su tribuna cuando sonó la sirena de salida de un turno de esquiroles. Los concentrados se lanzaron sobre ellos convirtiendo una manifestación pacífica en una pelea campal, ante lo cual la policía, sin previo aviso alguno, comenzó a disparar a quemarropa a los manifestantes y esquiroles provocando 6 muertos y varias decenas de heridos.

Adolph Fischer, redactor del Arbeiter Zeitung (un periódico anarquista escrito en alemán), redactó una proclama convocando un acto de protesta para el día 4 a las 4 de la tarde, en Haymarket Square y distribuyó 25.000 octavillas. El alcalde dio permiso para un acto a las 19.30 y los hechos que allí sucedieron son conocidos como la Revuelta de Haymarket.

La proclama decía:
 “Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza! ¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria. Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo. Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!. Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden... ¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!”
El día 4 se concentraron más de 20.000 personas en la plaza que fueron reprimidas por unos 180 policías uniformados de forma extremadamente violenta. En medio de la represión policial, alguien lanzó una bomba a la policía que intentaba disolver el acto provocando el fallecimiento de un policía y varios heridos. La policía respondió a la agresión abriendo fuego contra la multitud y matando e hiriendo a un número desconocido de obreros. Centenares de trabajadores que fueron golpeados y torturados, acusados del asesinato del policía.
El 21 de junio de 1886, se inició una causa judicial contra 31 responsables, de los que sólo se juzgó a 8, uno de ellos Adolph Ficher. 

Años después, este juicio fue calificado de ilegítimo y deliberadamente malintencionado hacia los ocho trabajadores anarquistas. 5 de ellos fueron condenados a morir en la horca, de los cuales 1 se suicidó antes de ser ejecutado, y 3 fueron recluidos. Se les conoce como los Mártires de Chicago por el movimiento obrero. En el juicio contra Ficher se utilizó la proclama como principal prueba acusatoria en el juicio que le llevó a la horca. Los hechos acontecidos durante mayo de 1886  costó la vida de centenares de trabajadores y dirigentes sindicales, miles fueron despedidos, detenidos, procesados, heridos de bala o torturados, y la mayoría de ellos eran inmigrantes italianos, españoles, alemanes, irlandeses, rusos, polacos y de otros países eslavos.

A finales de mayo de 1886 varios sectores patronales accedieron a otorgar la jornada de 8 horas a varios centenares de miles de obreros. Sin embargo, el presidente Grover Cleveland, señaló el primer lunes de septiembre como día para la celebración del día de trabajo por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista existente en los Estados Unidos desde 1882.

La consecución de la jornada de 8 horas marcó un punto de inflexión en el movimiento obrero mundial. 

Feliz día del trabajo… a los que tengáis.

sábado, 27 de abril de 2013

¿Quién dice que no existen los superhéroes?



Un padre y su hijo fueron fotografiados así en los pasillos de una gran tienda de ferretería. La foto llegó rápidamente a Internet donde se publicó con el siguiente título: "Reconozco a un buen padre cuando lo veo". En pocos días se convirtió en un auténtico fenómeno viral.

La fotografía fue tomada por la propia madre del niño y publicada de forma anónima. La mujer ha explicado que el pequeño acaba de cumplir tres años, y la capa de superhéroe, cosida por ella misma, fue el regalo que le hizo ese día. Feliz con su disfraz, el pequeño se viste con ella casi todo el tiempo, pero, no contento con eso, le preguntó a su padre con toda naturalidad: "Papá, ¿y dónde está tu capa?"

Como está a punto de nacer su hermana y padre e hijo pasan mucho tiempo juntos, el padre simplemente se ofreció a salir vestido con la capa durante un rato: una forma de comunicarse mejor con el pequeño y de empatizar con él. 

Están tan emocionados con la influencia de esa foto que piensan convertirla en un póster para la habitación del niño.