viernes, 16 de noviembre de 2012

14N ¿Quién vigila a los vigilantes?



Hay cosas injustificables en la vida y que un policía que debe defender al pueblo se lie a golpes con ciudadanos inocentes, sólo porque han salido a la calle a defender sus derechos, es injustificable. Creo firmemente en la labor de la policía. Me parece que hacen un trabajo muy duro, muy mal pagado y muy poco agradecido; pero a veces, me cuesta ponerme de su parte. No puedo comprender como un policía puede golpear ferozmente a una persona (o varias) en una manifestación y sentirse orgulloso de su trabajo al llegar a casa. Me parece inverosímil.

Según informa Servimedia, un total de 9.185.383 trabajadores españoles secundaron este miércoles la huelga general de acuerdo con los datos difundidos por los sindicatos CC.OO. y UGT. (Unas 800.000 según el Ministerio del Interior), más de 100 detenidos y  cerca de 74 heridos, entre ellas, entre ellos un menor en Tarragona, y 43 agentes de las fuerzas de seguridad. A todo esto hay que sumarle la imagen patética de un gobierno incapaz siquiera de contar a los manifestantes como se debe, de la policía sobrepasada excediéndose en su trabajo y de los piquetes/gamberros que bajo el pretexto de defender los derechos de los trabajadores se creen con derecho de obligarte a secundar la huelga. DE la misma manera que me parece injustificable que la policía abuse de su poder, me parece injustificable que un supuesto piquete me obligue a secundar una huelga si yo no quiero y me increpe, insulte y hasta cause daños en mi negocio si no lo hago. El derecho a hacer algo, también te da derecho a no hacerlo si no quieres, no todos tenemos que pensar igual y hay gente que no se puede permitir ir a la huelga. Es en esos momento cuando yo apelo a la solidaridad entre trabajadores. Los que pueden que luchen por todos pero no jorobéis a los que no pueden.

Mención aparte se merece la agresión de un menos de 13 años en Tarragona. No voy a entrar en qué hacía en una manifestación potencialmente peligrosa un niño de 13 años ni en qué estaban pensando sus padres, pero he visto la imágenes (podéis ver el vídeo aquí) y me cuesta mucho más entender en qué estaba pensando el policía que, no contento con abrirle la cabeza a un crío, se lía a porrazos con la chica que le increpa por hacerlo. Los Mossos han anunciado la apertura de un expediente informativo para aclarar los hechos en un comunicado en el que explican que el golpe se ha producido después de que la porra rebotara en la mochila de una de las personas a las que perseguían y que corrían junto al menor. Sobre la agresión, ya en el suelo, a la mujer que protege al niño, el comunicado dice que el mosso que golpea no sabía lo que había ocurrido. La nota no precisa nada de los tres porrazos propinados a una chica que recriminaba a los agentes su acción. Sin comentarios…


No sé si la huelga servirá para algo más que para derramar sangre y echar sal a las heridas abiertas entre trabajadores y Estado. Probablemente no, el Gobierno no es precisamente famoso por escuchar a los ciudadanos, y es aún más difícil que lo hagan si están más pendientes de discutir con los sindicatos si la huelga ha sido un triunfo o no (En esto es como las elecciones: todo el mundo gana y todo el mundo pierde). Lo que sí tengo claro es que quiero hacer una petición: El que hace algo mal, debe ser castigado. Es decir, si aquellos que causan disturbios, queman contenedores y rompen propiedades son detenidos y juzgados; los policías que hacen un uso abusivo de la fuerza, también. Hagamos algo bien y demos un buen ejemplo, por favor. Que no se quede en un recuerdo más de corporativismo con tufillo a orden estatal de “qué se callen esos que se quejan coño”.

Que alguien vigile a los vigilantes porque empiezan a creerse dioses.

lunes, 12 de noviembre de 2012

¿Nunca es tarde?



Nunca dejará de sorprenderme la poca capacidad que tenemos en España para adelantarnos a los problemas. No importa cuántos y cuanto se advierta de que algo va a ocurrir, parece que siempre necesitamos que ocurra una desgracia para reaccionar, lo que lamentablemente implica que siempre llegamos tarde. Una terrible crisis económica mundial nos asfixia desde hace cuatro años. Una crisis que nuestros gobernantes (Entonces José Luis Rodríguez Zapatero) tardaron mucho tiempo en reconocer que existía. No se puede luchar contra aquello que no aceptas que existe, eso es lógica pura, y en situaciones como esta “luego” es tarde. Desde entonces no pasa el día en que telediario y periódicos hablen de rescates de Europa, prima de riesgo, deuda del tesoro, millones de parados, desalojo de viviendas y un sinfín de perturbaciones más. Mientras, los representantes del gobierno aparecen sonrientes diciendo que España se va a recuperar en breve, que la situación no es tan mala y que están haciendo todo cuanto pueden para solucionarlo.

Pero la realidad pura y dura es que no lo hacen. Hablan de apretarse el cinturón, de arrimar el hombre y de trabajar en equipo para salir del bache mientras recortan derechos sociales, educación, sanidad, justicia… Pero nadie toca los gastos superfluos que genera el propio gobierno. Nadie se plantea recortar los sueldos de los más de 400.000 políticos que hay en España. Nadie se ha planteado eliminar los cientos de puestos políticos innecesarios, las duplicidades en las competencias, los ayuntamientos de poblaciones diminutas que tienen casi más concejales que habitantes. Nadie parece darse cuenta de que el Senado necesita cuento menos una enorme reestructuración de sus competencias y funciones para que deje de ser el cementerio de elefantes de los partidos políticos y empiece a ser útil a la sociedad a la que se supone que sirve.

De los 8.116 municipios españoles en los que se eligieron concejales en las elecciones de 2011 (unos 68.462), sólo 3.385 superan los mil habitantes. De acuerdo, es cierto que, según la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) el 90% de los alcaldes y concejales de España, que gobiernan los más de 7.700 municipios de menos de 20.000 habitantes no tienen sueldo, pero aún así me parece demasiado desperdicio. No se puede pedir austeridad a un pueblo empobrecido cuando el propio presidente del gobierno sigue cobrando las dietas de desplazamiento a pesar de que ahora vive en Madrid.

Hace unos días una mujer se suicidó en Baracaldo incapaz de soportar la presión de un inminente desalojo de su vivienda. Han hecho falta más de 350.000 familias en la calle y una persona muerta para encontrar una solución supuestamente efectiva a la situación. Pero yo no puedo evitar preguntarme ¿tan difícil era la solución que no la vieron antes? ¿Por qué esperar hasta llegar a este punto de casi no retorno? Analicémosla:

El Gobierno quiere modificar la legislación que regula los desahucios para proteger a colectivos determinados: ancianos con pensiones bajas, familias en las que algún miembro padezca enfermedad crónica, aquellas en las que uno o dos miembros de la pareja no tengan trabajo, o las que tengan mayores o menores a su cargo. Además, ante el planteamiento de que la dación en pago (entregar la vivienda al banco) sería inviable en el caso de las familias que no tienen otro sitio donde vivir, mantienen al a intención de arbitrar otras fórmulas para que las familias se puedan quedar en la vivienda, del tipo «alquiler social en la misma vivienda», una ampliación de plazos o más flexibilidad de las condiciones de la hipoteca.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, y la «número dos» del PSOE, Elena Valenciano, acordaron pactar una reforma legal para evitar que las familias más vulnerables, con niños y ancianos a su cargo, se quedasen sin vivienda por el impago de la hipoteca. Tras el suicido de la ex concejal socialista de Baracaldo Amalia Egaña cuando iba a ser desahuciada, el presidente del gobierno Mariano Rajoy anunció una paralización de los procedimientos de ejecución hipotecaria. En principio, el Ejecutivo tenía previsto plantear un periodo de carencia de dos años para los casos de familias afectadas por un proceso de ejecución hipotecaria más vulnerables. Por su parte, el PSOE propone que el acuerdo gire en torno a su Proposición de Ley, presentada en el Congreso, que supone la modificación de hasta cinco leyes orgánicas. Como siempre, cada uno tira hacia su tejado. No obstante, los acuerdos se aceleraron tras el fallecimiento de Amalia Egaña. De repente, todos los partidos políticos pidieron al Gobierno y a los bancos que detuvieran los desahucios de viviendas hasta que haya una nueva ley. Representantes del Ministerio de la Presidencia y de Economía decidieron adelantar los contactos. A buenas horas…

Ahora, la Asociación Española de Banca (AEB) ha anunciado el compromiso de sus asociados de paralizar los desahucios durante los dos próximos años en los casos en que concurran circunstancias de extrema necesidad respondiendo a razones humanitarias y en el marco de su política de responsabilidad social. A mí me huele más a publicidad.

Todas estas medidas se suman a las ya aprobadas anteriormente en el código de buenas prácticas bancarias que obliga a las entidades financieras a abaratar las hipotecas de las familias en paro y con bajos ingresos y, en última instancia, a aceptar la dación en pago, que implica saldar la deuda con la entrega de la vivienda. Y esto es precisamente lo que me escama. Lo que hace que me pregunte: ¿de verdad era necesario llegar hasta aquí? ¿Había que esperar a que fuera tarde para tomar una medida que podría haber salvado la vida de esa mujer?

No puedo más que sentir nauseas anta tan maña hipocresía. Primero se ponen de acuerdo para empujarnos a esta situación y ahora se erigen salvadores. Y encima se lo creerán.

Hay un dicho en España que reza:
"Nunca es tarde si la dicha es buena."
Pero la dicha nunca puede ser buena si han hecho falta miles de desgracias y la muerte de una persona para llegar a ella.

jueves, 8 de noviembre de 2012

I’m Back!... De momento.



Hace mucho que no escribo nada para este blog. Lo tengo abandonado. Es algo que me suele ocurrir, soy inconstante. Empiezo con muchos ánimos, llena de energía y vitalidad. Haciéndome mi cuento de la lechera, pero las obligaciones cotidianas, el desánimo, la pereza… van dejando el proyecto en un vago recuerdo, hasta que muere triste y famélico, enmohecido en un cajón olvidado de mi memoria. No me gustaría perder este blog. Me gusta. Es muy probable que nadie lo lea (sí, también tengo poca autoestima, pero sólo a veces; otras no tengo abuela) pero me permite expresar mi opinión sobre ciertos temas, algo que no suelo hacer a menudo.

En realidad, yo quiero ser escritora. Corrijo, quisiera ser escritora. Me encanta escribir y creo que no lo hago del todo mal (ya me he quedado sin abuela), así que mi oscuro secreto a voces es que quiero ser escritora. Me encantaría ver mi nombre publicado en la portada de un gran libro. Ese es uno de los motivos por el que he tenido el lo abandonado: he estado muy centrada terminar mi novela.

Sí, ya sé que lo tengo difícil. Lo de ser escritora digo. Tal y como están las cosas, ser artista no es precisamente en un trabajo con futuro. Debo decir, en un breve inciso, que me molesta un poco que la mayoría de la gente, cuando le hablas de cultura piense en museos y actores. Hay más gente que vive de la cultura: escritores,  cantantes, bailarines, pintores, escultores…) Pero volviendo al tema, los recortes en Educación y cultura han sido brutales y me temo que van a seguir siéndolo. Ya he hablado de los recortes en educación y de la subida del IVA en cultura hasta el 21%. Además de eso, el gasto destinado a Cultura ha sufrido fuertes recortes en los presupuestos para 2013: La dotación para artes escénicas y musicales asciende a 161,27 millones de euros, lo que supone el 22% del total, destinándose a Música y Danza 68,47 millones de euros, a Cine 55,04 millones de euros y a Teatro 37,76 millones de euros; Los programas de Museos y de Exposiciones están en segunda posición en cuanto al volumen de recursos 139,13 millones de euros; los programas relacionados con la administración, conservación restauración y protección del Patrimonio Histórico cuentan con una dotación de 149,23 millones de euros; los programas de Archivos y de Bibliotecas, 78,42 millones de euros; Y, finalmente, los programas de Promoción y cooperación cultural, de Promoción del libro y publicaciones culturales y de Fomento de las industrias culturales se dotan 32,86 millones de euros. Somos el último mono incluso dentro de nuestra propia selva.

El Prado, museo insignia de la cultura española, sufriría un recorte cercano al 30%.

Ejemplos prácticos de estos recortes:
  • ·         Instituto de Cinematografía: 55 (-22,6%)
  • ·         Museo del Prado: 11,2 (-29,5%)
  • ·         Museo Reina Sofía: 25,4 (-25,5%)
  • ·         INAEM: 37,7 (-16,42%)
  • ·         Biblioteca Nacional: 25,3 (-19,6%)
  • ·         Teatro Real: 8,77 (-33,3%)
  • ·         Gran Teatre del Liceu: 6,8 (-32,6%)
  • ·         Teatro de la Maestranza: 1,05 (-50,2%)

Pero eso no es todo. Ya comente que había subido los precios de las matriculas y bajado la cuantía de las becas, pero es que, además, las bibliotecas públicas que debería ser un desahogo para los ciudadanos que quieren estudiar y no pueden hacer frente a la compra de los libros, van a ver recortado su presupuesto en un 60% aproximadamente.
Pero yo, quiero ser escritora…

Así que, pasaré por alto todo este desatino y obviare la pregunta que lleva tiempo reconcomiéndome: ¿Quieren que nos volvamos todos tontos? Me voy a centrar en lo necesario para legar a ver mi novela publicada.

Lo primero que tienes que hacer es acabarla, claro está. Terminar la historia corregirla, revisarla y una vez segura de que es perfecta hay que registrarla en la Propiedad Intelectual. Este trámite no es obligatoria pero sí recomendable. Lo siguiente es buscar una editorial que publique el tipo de novela que has escrito. ¿Por qué el mismo tipo? Porque si mandas una novela erótica a una editorial de cuentos infantiles puedes estar seguro de que te van a decir que no. Además de esto hay que tener en cuenta que las editoriales no suelen arriesgarse con escritores noveles, y menos si quieren publicar una saga, y que no todas las editoriales publican a escritores nacionales. Hay editoriales que no se molestan por que les sale más rentable publicar libros extranjeros ya editados ya que sólo hay que traducir. 

Después de tener en cuenta todo esto, debo sumar otro factor: Estamos en crisis. El IVA de los libros ha subido, se venden menos. Así que, es muy probable que las editoriales no estén por la labor de publicar a nuevos escritores ahora mismo.

No hace mucho vi un cartel que decía:
“No me importan los recortes en Educación y Cultura. Yo quiero ser artista, planeaba morirme de hambre.”
Me siento identificada (salvo por lo de “no me importan os recortes”, a mí sí que me importan). En el hipotético caso de que consiguiera que me la publicaran, un autor se lleva entre un 8% y un 12% del precio final del libro. Está claro que rica no me iba a hacer. La otra opción es auto publicarte. Pero, reconozcámoslo, no hay color. Todo escritor sueña publicar su obra. Anhela ese momento mágico en que tu obra deja de ser tuya y se convierte en el alimento de la imaginación de algún lector ávido de historias. Por desgracia, que una editorial lea tu manuscrito y decida publicarlo no es fácil y muchos autores pasan años tratando de que alguna editorial decida fijarse en ellos. Por eso hay quién se decide por la ventaja que otorgan las nuevas tecnologías. Hoy en día cualquier persona con acceso a Internet puede publicar su obra fácilmente desde el salón de su casa. Todos hemos oído el archiconocida anécdota de John Kennedy Toole, autor de “La conjura de los necios”, que desesperado por no encontrar editor que publicara su novela, se suicidó en 1969.  La insistencia de su madre salvó a la humanidad de verse privada de este clásico de la literatura, consiguiendo que, en 1980, lo publicaran. Si Toole hubiera contado entonces con las opciones que brinda Internet  quizás se hubiera evitado la muerte de este joven escritor.

Al fin y al cabo, ya lo dijo Tim O’Reilly:

"El enemigo del autor no es la piratería: es el anonimato"

martes, 3 de julio de 2012

Mezclando churras con merinas.



Es 2 de julio y en la televisión sólo existe la marea roja causada por la borrachera eufórica de la segunda victoria de la selección española en la Eurocopa. Me declaro fan de “la roja” y reconozco que me emociona haber podido ser testigo de este momento épico en la historia de fútbol español. Soy patriótica en cuestiones de deporte. Me gusta cuando gana un español. Pero después de que el instante de euforia se haya diluido, lo demás me sobra y tomo conciencia de que el mundo sigue girando a nuestro alrededor, no se ha parado para ver ganar a España.

Así pues, al despertar de ese “ensimismamiento patriótico-deportista” me he encontrado la triste realidad española que nos acompaña desde hace un tiempo. A los terribles recortes en educación y sanidad, y con la alargada sombra del rescate europeo a la banca española flotando en el ambiente, se une ahora el anuncio de la subida en el precio de la luz, el gas y el IVA, la aprobación del “medicamentazo”, el endurecimiento de la reforma laboral y la reforma del sistema de becas; entre otras cosas…

El Consejo de Ministros (a propuesta del Ministro de Educación, Cultura y Deporte José Ignacio Wert) ha acordado hoy, 2 de julio de 2012,  la aprobación del Real Decreto por el que se establecen los umbrales de renta y patrimonio familiar y las cuantías de las becas y ayudas al estudio para el curso 2012-2013 y se modifica parcialmente el Real Decreto 1721/2007, de 21 de diciembre, por el que se establece el régimen de las becas y ayudas al estudio personalizadas. Esto supone el “incremento” de las tasas de matrícula y el endurecimiento de los requisitos académicos para obtener y mantener las becas para el próximo curso. El nuevo sistema establecido por el Ministerio permite a las comunidades autónomas fijar el precio de las asignaturas dentro de una horquilla que irá desde el 15 al 25 por ciento del coste real en la primera matrícula; del 30 al 40 por ciento por la segunda; del 65 y al 75 por ciento por la tercera, y del 90 al 100% por la cuarta. Esto supone que El 70 % de los universitarios pagarán entre el 16 y 66 % más por la matrícula. Además, a partir de ahora, renovar una beca implicará tener que superar el 65% de los créditos en los que se hayan matriculado los alumnos de Arquitectura e Ingeniería (antes era el 60%), el 90% en Artes, Humanidades y Ciencias Sociales y Jurídicas (antes el 80%) y el 80% en Ciencias y Ciencias de la Salud ( la única que permanece igual que hasta ahora). Durante el curso 2013-2014, la renovación requerirá el aprobado del 85% de los créditos matriculados o una nota media de 6 en Arquitectura e Ingeniería y que se aprueben todos los créditos o se obtenga una nota media de 6,5 en el resto de las titulaciones. Para FP y Bachillerato se limitan a la 'beca salario', ya que para la general únicamente es necesario un aprobado. Los estudiantes de primer curso de Bachillerato deberán obtener una media de 5,5 en 4º de ESO, los estudiantes de primer curso de FP de grado superior deberán obtener una media de 5,5 en 2º de Bachillerato y los de 1º de FP de Grado Medio sólo deberán quedar matriculados de curso completo. Para mantener la 'beca salario' se requerirá que el alumno pase de curso, como máximo, con una única asignatura pendiente o haber superado como mínimo el 85% de las horas lectivas totales.

Por otro lado, ayer 1 de julio, (coincidiendo, que cosas, con el partido de la final de Eurocopa entre España e Italia) entró en vigor el nuevo sistema de participación del usuario en farmacia; lo que viene siendo el famoso “medicamentazo” también llamado copago farmacéutico. La mayor parte de los pensionistas, que hasta ahora no pagaban nada, se verán obligados a pagar un 10% de sus medicinas. El resto de pensionistas pagarán e función de su renta anual: los que posean rentas por debajo de los 18.000€ no pagarán más de 8 € al mes, los que la superen será de 18€ y para los que superen los 100.000€ anuales de renta será de 60€. Cuando paguen de más, se les devolverá trimestral o semestralmente ingresándoselo de nuevo en la misma cuenta a donde reciben la pensión. Los trabajadores en activo pagarán un porcentaje determinado en función de sus ingresos en lugar del actual 40%. Aquellos con rentas inferiores a 18.000 euros (que no tienen la obligación de tributar en el IRPF) y las familias numerosas seguirán pagando el 40%, mientras que los que superen esa renta, la aportarán el 50%. Las rentas anuales que superen los 100.000 euros pagarán un 60%.

De esta forma sólo los parados sin prestación y las personas con pensiones no contributivas o renta de reinserción se beneficiaran de no tener que pagar por sus medicamentos con receta, ya que los enfermos crónicos seguirán pagando el 10% actual y los mutualistas de MUFACE el 30%.

Debo decir que no estoy del todo en contra del copago sanitario basado en la renta anual. Como hija de militar he disfrutado de las ventajas e inconvenientes del sistema sanitario ISFAS, por el cual hay que pagar el 30% de los medicamentos recetados; y como trabajador en activo he tenido que pagar el 40%. Pero reconozco que la medida pueda ser impopular y que se vea como una amenaza a la sanidad pública. En mi modesta opinión es todo lo contrario. Bien aplicada, puede ser un desahogo para las maltrechas arcas de la Seguridad Social. Al fin y al cabo, es preferible tener una sanidad “medio pública” a no tener ninguna y no olvidemos que estamos hablando de la compra de medicamentos y no de pagar a las consultas de los médicos o las operaciones. Sin embargo, echo en falta que se tenga en cuanta también el número de medicamentos que se deben recetar habitualmente al enfermo. La creación de un sistema central informatizado que recopile todos los informes médicos, (vengan del médico, sistema sanitario u hospital que provengan) sería de gran ayuda, ya que permitiría controlar mejor el número y clase de medicamentos recetados. Con un control más exhaustivo se podría combatir esa imagen tan habitual en España del pensionista sacando medicamentos para toda la familia porque no paga nada.  El Real Decreto por el que se establecen los umbrales de renta y patrimonio familiar y las cuantías de las becas y ayudas al estudio, por otro lado, si me parece una media muy poco acertada que contribuye a empeorar, aún más si cabe, el ya perjudicado sistema educativo español.

A estas dos grandes noticias hay que añadir que estos días, durante la celebración de la Eurocopa, el gobierno ha subido la luz y el gas. A partir de este mes la tarifa eléctrica de último recurso (TUR) subirá un 3,95% de media (algo más de 16€ más al año); el gas natural un 2,26% (14,89€ más al año) y el butano un 5,92% (pasa de costar 15,53€ a 16,45€), según el BOE. Además ha anunciado una subida del IVA, cambiando en una amplia gama de productos el tipo de impuesto del reducido (8%) al normal (18%) y del superreducido (4%) al reducido (8%). Esto supone que el IVA de los productos de impuesto reducido aumentará un 125% (Explico: Tienes 4 euros y te dan 1 euro. Ese euro representa la cuarta parte del dinero que tenias antes, o lo que es lo mismo, un 25%, por lo tanto tu dinero ha aumentado un 25%. En el caso del IVA, pasar de un 8% al 18% supone un 125% de aumento). Los sectores más afectados por esta decisión serán el transporte, la hostelería, los espectáculos deportivos y algunos productos alimentarios. En el caso del IVA superrreducido, aumentará un 100%. Este tipo se aplica a productos de primera necesidad, libros, periódicos y revistas; la compra de la vivienda habitual y de aparatos como prótesis o sillas de ruedas.

El objetivo de la subida del IVA en tiempos de crisis es aumentar los ingresos del Estado, sin embargo, a corto plazo, representa la pérdida de poder adquisitivo del ciudadano y la disminución del consumo. Dado que el impuesto sobre el valor añadido se aplica a todos los productos y servicios de consumo, un incremento del IVA supone que el ciudadano pague más por un mismo producto, lo que se traduce en que “posee” menos dinero; o mejo dicho, su dinero puede comprar menos cosas. Además, el IVA es un impuesto que afecta a todos los ciudadanos y empresas que consumen bienes y servicios, lo que significa que grava más a quienes tienen un menor nivel adquisitivo (las familias de renta baja dedican un mayor porcentaje de sus ingresos al consumo que las de renta media-alta). Como consecuencia de esto, un ciudadano medio que ve recortado su capacidad adquisitiva, tiende a resolver el problema reduciendo el consumo, es decir, gastando menos. Por lo tanto, podemos afirmar que el IVA es un impuesto que penaliza el consumo.

Desgraciadamente, el descenso del consumo suele traducirse en la bajada de las inversiones, el cierre de negocios y el despido de trabajadores, lo que significa un aumento del paro. Gracias a la nueva reforma laboral aprobada por el Pleno del Congreso el pasado 28 de junio, con el apoyo de CiU, UPN y Foro Asturias, se ha generalizado la indemnización por despido improcedente en 33 días con un tope de dos anualidades y se ha facilitado que las empresas puedan despedir por causas económicas con 20 días por año trabajado. No pinta muy bien para los trabajadores cuyos jefes se vean forzados a deshacerse de trabajadores para poder compensar la reducción en el consumo causada por la subida del IVA.

La alternativa a una subida del IVA como efecto recaudador sería la subida del IRPF, ya realizada por el gobierno el pasado febrero. La subida del Impuesto sobre la Renta (las llamadas retenciones) se refleja en el consumidor con una reducción de su sueldo neto (circunstancia que será mayor cuanto mayor sea la cuantía del sueldo anual). Es decir, o ingresamos menos sueldo o pagamos las cosas más caras. La diferencia radica en que la subida del IRPF afecta más, en teoría, a quienes más cobran y la subida del IVA a los que tienen menor nivel adquisitivo.  

Con la reforma laboral ya citada se ha creado un contrato indefinido para los autónomos y las  PYMES de menos de 50 trabajadores con un año de prueba y sin indemnización  por despido, siempre que la tasa de paro no baje del 15%. Y en el caso del despido colectivo en el sector público, tendrá prioridad de permanencia en el puesto el personal laboral fijo que obtuviera su plaza a través de oposiciones. Se ha ampliado del 5 al 10% la parte de la jornada laboral que la empresa podrá distribuir a lo largo del año de forma irregular avisando al trabajador con 5 días de antelación; y la seguridad jurídica en el despido objetivo por absentismo, existiendo ahora un periodo de referencia de un año frente al texto anterior, que permitía el despido cuando las faltas de asistencia al trabajo, incluso las justificadas pero intermitentes (no se contarán las ausencias por huelga legal, representación de los trabajadores, riesgo durante el embarazo, enfermedad o accidente no laboral cuando dure más de veinte días y lo acuerden los servicios sanitarios oficiales o por tratamiento de cáncer o enfermedad grave), alcanzasen el 20% de los días hábiles en 2 meses consecutivos o el 25% en 4 discontinuos.

En el despido objetivo por absentismo se ha ampliado la seguridad jurídica, ya que habrá un periodo de referencia de un año, cuando en el anterior texto se permitía cuando las faltas de asistencia al trabajo, aún justificadas pero intermitentes, alcanzasen el 20 % de las jornadas hábiles en dos meses consecutivos o el 25 % en cuatro meses discontinuos. No tendrán consideración de faltas de asistencia las ausencias por huelga legal, por representación de los trabajadores, riesgo durante el embarazo, enfermedad o accidente no laboral cuando dure más de veinte días y lo acuerden los servicios sanitarios oficiales o por tratamiento de cáncer o enfermedad grave.

Todo esto ha pasado mientras España se paralizaba frente al televisor. Una hábil jugada del gobierno que, una vez más, ha politizado el deporte utilizando un evento deportivo que atrae a masas para desviar la atención de los ciudadanos y aprobar medidas controvertidos. No es la primera vez que esto ocurre ni el único motivo por el que se ha hecho. Las victorias deportivas se utilizan frecuentemente como bandera de significaciones políticas, no por los aficionados ni por los deportistas, sino por los propios políticos. A la memoria me acuden los famosos pitidos contra el himno en el Barça-Athletic de Bilbao, o la polémica que se generó en la victoria del Mundial de la selección española de fútbol porque algunos jugadores pasearon una señera catalana durante la celebración de la victoria en el campo (cosa que nunca entendí, otros deportistas enarbolan la bandera de su comunidad, por ejemplo Fernando Alonso y la bandera asturiana, y nadie dice nada). Sin embargo, no puedo evitar quedarme con la sensación de que no es más que humo y espejos. Citando al “Sabio de Hortaleza”, D. Luis Aragonés, estamos mezclando churras con merinas; el deporte es deporte y la política es política, aunque echo de menos que la gente no sólo salga a la calle cuando se trata de lo primero.

jueves, 24 de mayo de 2012

Borriquito como tú.



Hoy me siento reivindicativa. Leo en un artículo que España duplica la tasa de abandono escolar de la Unión Europea. Según el Eurostat (la oficina de estadística europea), el 28% de los españoles entre 18 y 24 años de edad, no siguieron sus estudios tras cursar la ESO. Lo primero que me viene a la cabeza es “Estúpidos, no saben lo que están haciendo.” Como una cifra anónima más de las estadísticas sobre fracaso escolar, arrepentida de no haberse tomado en serio sus años de escolarización, no puedo sino sentir lástima por todas esas personas que están tirando por la borda su futuro tal y como en su día lo hice yo. De fracasada a futuros fracasados: ¡NO LO HAGAIS!

Pero acto seguido mi alma crítica me lleva a plantearme si realmente es sólo culpa de ellos. Que nadie me mal interprete. Si uno/a decide dejar sus estudios y aventarse en un mundo laboral casi inexistente sin ninguna formación, es decisión suya y nadie más que él/ella tiene la culpa. Pero lo cierto es que la situación actual  en el sector de la educación deja mucho que desear. Y lo deja desde hace bastante tiempo. No podemos echarle la culpa de un sistema educacional desastroso sólo a la crisis y los recortes en educación. La crisis no tiene la culpa de todo, aunque no ayude a mejorar la situación.

Nuestro sistema de escolarización deja mucho que desear. Hace mucho tiempo que cojea. Cada vez que cambiamos de gobierno, este se decida cambiar la Ley de Educación porque la que hay, la hizo el anterior gobierno (Sin tener en cuenta las competencias autonómicas en materias de Educación, Sanidad y Justicia). Eso cuando no recortan el presupuesto, despide profesores y masifican las aulas.

Mientras tanto, el pato lo pagan los alumnos. España solo sitúa a un 21% de sus estudiantes en los tres niveles máximos de comprensión lectora, frente al 29% de los países de la OCDE, según el informe PISA. Es decir, mientras los adultos, políticos padres y profesores, nos peleamos entre nosotros y nos dedicamos a hacer informes y estadísticas, sólo 21 de cada 100 alumnos puede comprender correctamente lo que ha leído. Y 28 de cada 100 abandona los estudios. Los escolares de Finlandia y Corea del Sur alcanzaron los mejores resultados en conocimientos científicos, matemáticos y comprensión lectora. En comprensión lectora los estudiantes surcoreanos alcanzaron 539 puntos y los finlandeses 536, frente a los 481 puntos de los alumnos españoles.

Pero claro, la situación no es exactamente la misma. En Finlandia, los colegios privados deben, por norma, no tener más recursos que los colegios públicos. En España los colegios públicos se las ven y se las desean para recibir dinero. Finlandia gasta un 6% de los presupuestos en educación y España un 4%. Un 4% del cual, con la nueva ley planificada por el Ministro Wert, se va a recortar entre un 25 y un 30%. Además, se dejarán de cubrir bajas en el profesorado de menos de 15 días y las bajas se descontaran del sueldo. Un sueldo que desde junio de 2010 se ha reducido un 6%, más la subida del IRPF lo que reduce el salario de un profesor en un 21% en los dos últimos años (al que sumaran un 5% más en Andalucía y Cataluña en los próximos meses). Todo ello sin tener en cuenta que la profesión de docente en España está muy desprestigiada y que los sueldos de los docentes españoles son ridículos al lado de los de cualquier país europeo. Si tenemos en cuenta la Ley de autonomías nos encontramos con que cada comunidad tiene salarios distintos para el profesorado, siendo los andaluces y extremeños los que menos cobran de España. En el caso de magisterio (maestros de primaria) la situación es incluso peor. Es una carrera desprestigiada socialmente, que se deja para aquellos que obtienen los peores resultados en selectividad.

He leído en blogs gente quejándose de las escasas horas que trabaja el profesorado en España, espoleados sin duda por periódicos y noticiarios, desde mi humilde opinión,  al servicio del gran poder: el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte. Utilizan sobre todo como arma ofensiva el número de horas semanales que trabaja un profesor y la comparación con la efectividad del sistema educativo Finlandés. Bien, comparemos. En países como Finlandia, los docentes son elegidos entre los que obtienen las mejores notas, es decir, los más preparados; y tienen que superar un durísimo examen antes de ser aceptados en el centro en el que deben dar clase.  La lógica es aplastante: si los docentes son los mejores sus alumnos serán los mejor preparados.

El curso que viene se incrementará un 20% el número de alumnos por aula en educación primaria y secundaria  lo que aumentará la ratio a 36 alumnos por aula en la ESO, y 39 en Bachillerato. Actualmente el número de alumnos por clase en España está en torno a los 25 alumnos y en Finlandia esta en 20 o menos. También se  fijará en 25 las horas lectivas del profesorado de infantil y primaria y en 20 las de secundaria obligatoria, por lo que de cada 10 profesores sobrará 1 y se hará trabajar a los que quedan alrededor de un 11 % más. Sin olvidar que un profesor no sólo trabaja en el centro y luego se va a su casa tan campante. Lo explicaré para que se entienda. El horario del profesorado es de 18 horas lectivas, es decir, 35 horas a la semana que se distribuyen en horario regular e irregular. El horario regular son 25 horas a la semana de las cuales 18 son lectivas (de clase directa con el alumnado) y 7 son no lectivas (guardias, jefaturas de departamento, reuniones con padres, preparación de material, tutorías administrativas,…). Esto significa que un profesor tiene que estar en el centro mínimo 25 horas a la semana. A ello hay que sumarle otras 5 horas de horario irregular (claustros, sesiones de evaluación, consejos escolares, reuniones de distinto tipo,…) y otras 5 horas de trabajo en casa (preparar las clases, preparar y corregir exámenes, corregir trabajos de evaluación, elaborar materiales didácticos, formación…) Sumándolo todo tenemos las 35 horas a la semana que yo citaba. Por lo tanto, dado que quieren aumentar el horario lectivo en 2 horas a la semana, el número de horas de trabajo de un profesor pasará de 35 a 37, 5 horas a la semana. Por último, Profesores NO ESPECIALISTAS tendrán que dar asignaturas que no les corresponden para cuadrar horarios. Pongamos, por ejemplo, alguien de Lengua dando Inglés, o de Matemáticas dando Música, o peor aún, alguien de Matemáticas dando Francés. A todo esto añadiremos la comparación del número total de horas que imparten los docentes: En España es de 875 en Primaria mientras que los de Secundaria dan 1.050. En Finlandia, Noruega y Suecia dan un promedio de 198 horas menos en Primaria y 200 en Secundaria. Es decir, los docentes españoles trabajan más horas.

En mi modesta opinión hasta que España y Finlandia no estén equiparados, es decir, no tengan el mismo número de alumnos por profesor, el mismo presupuesto para educación y las misma horas lectivas, comparar un país con otro es una pérdida de un valiosísimo tiempo que deberíamos estar empleando en buscar una solución a nuestro problema. Por desgracia, arreglar la educación no es prioritario. Al fin y al cabo ya lo decía el Ché:

“Un pueblo que no sabe leer ni escribir es un pueblo fácil de manipular”

La gran pregunta es: ¿Qué podemos hacer nosotros?

Nos quejamos en nuestras casas. Chillamos en la calle. Nos sentamos frente al televisor sin hacer nada a dejar que nos manipulen abiertamente y nos conviertan en borregos descerebrados… ¿Y qué más?

Yo no tengo la respuesta a esa pregunta, lo único que tengo claro es que hay que hacer algo porque quedarse sentados esperando a convertirnos en el borriquito de la canción que no sabía ni la u, sin trabajo, sin futuro, sin educación ni sanidad, no nos sirve para nada.